miércoles, 5 de marzo de 2008

Delirios de Grandeza

Son días extraños. Mientras ojeo los diferentes programas electorales de los partidos que podrían interesarme, (si, esos pequeños partidos a los que hacen poco caso y que tienen mucho que decir) no dejo de pensar en por qué soy tan cobarde, en por qué anhelo algo que sé que no puedo alcanzar... Y comprendo por fin plenamente el por qué del título de aquella canción: "Delirios de grandeza". Siempre la escuchaba y no entendía el por qué de ese título; incluso Rionda lo explica en su web, pero aun así no alcanzaba del todo a comprenderlo en esencia. Delirios de grandeza, cuantos males han provocado; al escuchar estas palabaras vienen siempre a la mente personajes que ha intentado pisar a los demás, que se han creido más que nadie y por ello han cometido atrocidades... Frente a esa maldad, qué bonitos son mis delirios. Qué bonitos, pero cuanto daño me hacen.
Comienza a anochecer y vuelvo a estar triste... Estoy triste, pero no dejo de sentrime feliz... Algodones y cuchillos... Me es imposible, a pesar de los contratiempos, esbozar una sonrisa, e incluso reirme a carcajadas por cualquier cosa graciosa. Soy así, y me gusta ser así. Me da igual la adversidad, el optimismo termina por invadirme y alegrarme el día. Más que nunca, estoy respirando, y eso me llena mucho. Tan sólo cambiaría dos cosas de mi, y para cambniarlas viajaría al país de Oz para aprender a aprovechar cada paso sobre las baldosas amarillas y, como el león, pedirle al mago coraje. Si es que el tiempo es oro, y derrocho demasiado en holgazanear y en refugiarme en mi mismo, sin plantar cara.
Marcho a dormir. Cerraré los ojos y mis sueños delatarán de nuevo mis delirios de grandeza. Sueño con ser valiente, con exprimir el tiempo y beber cada segundo, con volar demasiado alto...
Demasiado alto, si, para así alcanzar una estrella que se que jamás podré tocar.

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