domingo, 2 de marzo de 2008

Shocked

Iba a escribir ayer pero al final me fue imposible. Tuve que ir a tocar a una boda y tenía pensado actualizar cuando volviera, antes de salir un ratillo, pero ya se sabe lo que tiene a veces la vida tunantesca, que te lían y te quedas toda la noche en Bilbo. Noche bastante buena, al final evitando los cañones con ginebra, que hoy tenía competición y debía cuidarme el cuerpo. Me fui pronto para casa para dormir bien y enfundarme hoy los guantes para competir por la cifra de 300€. Pero no ha podido ser, ya que entre el shock post patadón en la cabeza y la dura competitivad, al final no he podido llegar a la final.
Algunos os preguntaréis, ¿qué shock?. Pues lo explicaré: en el primero de los combates he recibido una patada en la cabeza que ha hecho que oiga como una especie de muelle y la vista se me nuble como cuando hay interferencias en la TV. He caído al suelo y al levantarme tenía un ligero mareo. Pero lo que más tarado me ha dejado es que durante un buen rato no me acordaba de ciertas cosas, ni siquiera de qué hice anoche. El siguiente combate he ido a matar, el miedo y la rabia se han apoderado de mi durante unos instantes. Ya en el tercer combate estaba más calmado e incluso sin apenas ganas, siendo derrotado por un punto.
Aún tengo el dolor en el lado izquierdo de la cara, sobre todo en el oído al masticar. Pero no es nada que no pueda soportar; dolores mayores son los que me carcomen las entrañas y lucho contra ellos.

Aprovecho también para felicitar a Yadira que ayer fue su cumpleaños y tenía pensado felicitarla en la actualización que ayer no realicé.

Para terminar, dejaré unas palabras de Armando Besga Marroquín, antiguo profesor mío de Historia Medieval española y que el viernes me alegró el día al asistir a una de sus clases. Tenía pensado haber estrenado el blog el otro día con estas palabras, pero al final no fue así, y elegí para ello el genial poema de Alberto Rionda.
Pese a lo que pensaba Einstein sobre el Universo, no sólo es posible que Dios juegue a los dados, si no que sea un jugador empedernido. Y eso si que produce vértigo, el pensar las innumerables circunstancias que han tenido que suceder para que cada uno de nosotros naciera, la última -y no la más difícil- que un determinado ser ganara una carrera en la que participaban otros trescientos mil en un momento y lugar únicos. (Armando Besga Marroquín en "Consideraciones sobre el fin del reino visigodo de Toledo")

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ese ay al final e descubierto como se publican los comentarios en esta movida ^^, mucho Le Monde Diplomatique pero luego bien que les dieron caña los tercios de flandes, bss ;)