martes, 1 de abril de 2008

Conversaciones con la Luna

La luna, ese astro que por las noches nos vigila desde lo alto y nos hace soñar... Siempre que miro en el campo al cielo nocturno, que quedo obnubilado ante su esplendor, su luz plateada que baña la noche y reina sobre todas las estrellas, simples puntos de luz que realmente son millones de veces más grandes que la luna. Pero al igual que el sol a mi no me inspira ni me invita a ver reflejados mis sueños, la luna si lo hace. Confieso que he llegado a "enamorarme" de la luna. La he anhelado tanto como a la mujer de mis sueños, pero ahora se ha convertido en mi confesora personal, en aquella que siempre me escucha cuando lo necesito. Decía una canción que la noche es toda magia, y así es. La magia de la noche es insuperable. Qué puedo decir de la noche. Si por mi fuera, viviría de noche, paseando por las calles vacías, subiendo al monte y mirar las estrellas, pensar en todo lo que he sido, soy, he querido ser y querré ser. Otras noches, al contrario, son esas noches que todos conocemos, con una magia distinta, noches de dulce tempestad en las que uno ríe y se divierte, de vez en cuando grita de rabia y llora, y a veces se le parte el corazón.
Estas dos semanas he vivido todo tipo de noches, y la luna ha estado conmigo, ayudándome en mis reflexiones.
Hoy comienza Abril, el mes de las aguas mil. Mes de tempestades, y así espero que sea. Me estoy convirtiendo en un hombre, no nuevo, pero si diferente. Para bien o para mal, ese es mi destino. O así lo creo yo.

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