domingo, 20 de abril de 2008

Noche de luces y color

Otro dia más embrujado por la nocturnidad, por la magia de esas noches en las que la cordura y las penas se pierden en el fondo de un cajón dando paso a las locuras y las risas (¿o no?, xD).
Salgo a la tarde enfundado con 2 RedBulls (bueno, realmente eran de esos naranjas con el tigre dibujado que compro en el Lydl) que me bebería a lo largo de la misma (uno de llos mezclado con deliciosa beer), si un aparente efecto revitalizador. La cosa no prometía demasiado, pero a Ander se le ocurrió la genial idea: había que ir al Anaconda. Tratamos de convencer a Javo, que no vino (de hecho, se debió ir de nuevo prontico a casa a ver Informe Semanal) pero si conseguimos que Pander y Rodri vinieran. Nos encontramos por el camino a un amigo de Pander, y, cuando entramos tras la infernal y agobiante cola (aquella fábrica de sandwiches era mortal) nos encontramos con Mr. Mannetty. Con los que éramos, las risas estaban aseguradas, y no sólo eso, si no que, como diría el primo de Anthony, con mujeres también. Pasan rápidas las horas y nos echan porque tienen que cerrar para que luego el local pase a ser una algarada de puretas. Es hora, pues, de ir a cenar algo y después a la Rio, donde me encuentro con Txiki y demás. Risas varias, y camino hacia el Lancelot, donde bajé bailando Ska algunos gramillos. Mejorando la cosa, vamos al "Califa" (realmente llamado Tarifa, pero bautizado así por Txiki y por mí), donde la presencia del pakistaní de las flores va redondeando aún más la noche. Sin embargo, Ander (picado una vez más) decide irse para casa,a si que le acompañamos hasta la fuente de Elkano. allí aparecen de nuevo Mennetty junto a Alí, contándonos historias de la Megápolis. Volvemos sobre nuestros pasos hasta la Rio, donde el protagonista pasa a ser Alí con 1001 burradas y paridas. Pero la gente se va yendo poco a poco y nos quedamos Txiki, otro cuyo nombre ahora mismo no recuerdo, y yo. Y el segundo nombrado decide irse a casa, asi que Txiki y yo, en principio para acompañarle un rato, le acabamos acompañando hasta las Torres, cambiando de rumbo la noche: ¿qué tal ir a la RockStar?. Pero de camino, el rumbo cambiará de nuevo cuando al lado nos encontremos con un bar de Jazz, Blues y Soul, que, a pesar de la clavada (2'50 € por una caña) nos agradó bastante, y donde Txiki y yo estuvimos hablando largo y tendido sobre diversas cuestiones. Salimos de allí, y ya cerraban la RockStar, así que nos quedamos sin rumbo. Pero daba igual, la locura y el cafrismo invadirían la noche. Txiki y yo pasamos a ser unos verdaderos liantes en la madrugada barakaldesa, allá donde apenas pasaba un alma, y si alguien pasaba, corría despavorida, xD. El final e spor todos previsible: llegar a casa y caer totalmente derrotado sobre el lecho, cerrar los ojos y bquedarse dormido en cuestión de segundos. Breve resumen de unas cuantas horas. Breve tal vez se quede demasiado corto, pues cada detalle tiene en sí un gran eco. Pero hay cosas que, por falta de tiempo, o porque yo simplemente no quiero, no son contadas.
El otro día hablaba yo sobre el amor a la vida. Pues son noches como ésta las que le hacen sentirse a uno vivo, disfrutar de esos momentos de magia. Eso me da también una idea para una próxima entrada: esos momentos mágicos que se guardan en tu mente fotograma a fotograma, que recordándolos sientes de nuevo aquello que sentiste cuando los vivías. Pero esas son otras historias que ya serán contadas.

1 comentario:

Txiki dijo...

ese chebi menudas risas jaja
ya te digo anda que no la liamos ni nada a ver si un finde de estos repetimos
agur!