lunes, 26 de mayo de 2008

3 years ago...

Debí escribir esta entrada ayer, pero, a pesar de haber estado toda la semana pensando en ello, al final la memoria me jugó una mala pasada...

Situémonos en el 25 de Mayo del año 2005: era un día caluroso, el sol iluminaba todos los rincones y todo esta dispuesto para ser un gran día. Aquel día ocurrieron 3hechos clave en mi vida, dos de ellos ya anticipados y buenos, y otro inesperado y triste. Recuerdo que aquel día no tenía clase, pues acababa de terminar los exámenes de 1º de bachillerato si mal no recuerdo. Me levanté mas tarde de lo habitual por esa misma razón y, tras hacer las tareas del hogar (cuando no tengo clase ni ningún otro menester mi madre me tiene de chacho) marché a comprarme "El Hijo pródigo", disco de Avalanch que se ponía a la venta ese mismo día. La pena fue aún no lo tenían en ninguna tienda donde miré, y, de hecho, acabé por no comprarlo hasta un tiempo después por la tienda online, la edición especial, por lo que salí ganando (en tiendas no se vendía tal edición). La salida de este disco, a pesar de que tardara unos días en escucharlo completo, es el primero de estos hechos. Este disco ha sido y sigue siendo mucho para mi, sin duda alguna mi disco favorito, qué quereis que os diga, representa mucho de lo que he sido, soy y seré.
Pero el segundo hecho es más significativo aún. A eso de las 16:30 más o menos, recibí una llamada: eran d ela tienda de Musibox informándome que mi guitarra ya les había llegado. Ansioso, esperé a que llegara mi padre de trabajar y fuimos rápidamente a por ella. La trajimos para casa y me puse a enredar toda la tarde. Mis sueños comenzaron a estar un poquito mas cerca de la realidad; aprendería a tocarla y a ser todo una estrella. Pero sabía que el camino iba a ser duro. Fue mi primera (y hasta ahora única) guitarra eléctrica. He tenido otras dos, pero españolas: una era Ariel, cuyo mástil se quebró; la otra es Babel, más conocida como "Roca Mora". Pero estaba hablando de mi primera guitarra eléctrica. Era una Peavey Raptor EXP (o lo que es lo mismo, una basurilla para principiantes) y venía con su ampli y con un DVD para aprender a tocarla (con el que tampoco aprendí gran cosa). Al de un tiempo la llamé Esther, algunos tal vez sepáis o supongáis por qué.
El tercer y último de los tres es el triste. Había terminado de ver la TV, concretamente la ya desaparecida "Aquí no hay quien viva", y me fui a la cama tras un gran día. Al de 5 o 10 minutos llamaron a casa. Mi madre respondió y, tras recibir la noticia, vino a mi habitación. El que llamaba era mi padre. La noticia, que mi abuelo había muerto. Pocas veces me he quedado tan de piedra como aquel momento. No esperaba ese golpe. Ni yo ni nadie. Peor lo que mas lamento es no haberme podido despedir de él. La muestre mostró su carta más cruel: puede manifestarse cuando menos te lo esperes; puede hacer que te bajes de la nube y te estrelles. Aquellos días reflexioné mucho. Me di cuenta de que todo acaba, y cuando menos te lo puedes esperar. No lloré. Comprendí que no merecía la pena. Es más, la lección aprendida realmente pudo hacerme feliz. Lo que me entristeció fue ver cómo las personas d emi alrededor parecían incapaces de comprenderlo. Poco después la vida me enseñaría de nuevo, con otros hechos totalmente diferentes, que hay que aprovechar la vida. Es lo único que realmente es nuestro.