domingo, 4 de mayo de 2008

Historias para no dormir

Y dormir es lo que más cuesta después de estas nochecitas. Vamos tres y en ascenso, a este paso los buenos viejos tiempos envidiarán los actuales. Hacía tiempo que no me sentía tan lleno de vida, sobre todo desde quel día en que escribí mi entrada de "Amor a la vida". El camino embarrado parece irse asfaltando y aunque no se qué me espera tras el horizonte, si se que tengo que ir disfrutando cada paso e ir descubriendo cuál es mi comentido en este mundo. Es como esos viajes de las novelas de aventuras, de videojuegos o de las grandes campañas de los juegos de rol, en los que a medida que se va avanzando, se hacen pequeñas paradas en el camino y se viven pequeñas aventuras. Cada aventura es una historia, bien sea para reir o llorar, o, por qué no, llorar de risa. Cada pequeña historia, cada pequeño detalle, e sloq ue hace que la vida merezca la pena. Por eso soy feliz. Por eso quiero seguir viviendo historias para no dormir.

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