domingo, 1 de junio de 2008

Lobos

El hombre es el lobo del hombre, la frase acuñada por Plauto (Homo homini lupus) y popularizada siglos mas tarde por Hobbes, nos da una una visión bastante fiel de la forma de ser del ser humano. Sólo hay que alzar la vista un momento para comprobar que somos malvados por naturaleza. Nos aprovechamos del prójimo, le pisamos y devoramos todo lo que podemos de él en beneficio propio. Casi toda la Historia de la humanidad ha estado marcada por ésto, tanto a pequeña como a gran escala. ¿Cómo explicar si no las atrocidades que hemos hecho a lo largo de todos estos milenios? Lo peor de todo es que en los últimos años, lejos de habernos hecho más civilizados, nos hemos asalvajado. El egoísmo se ha convertido en un oculto estandarte de nuestras acciones. Buscamos tener mas y mas, y no nos importa si para ello tenemos que cargar contra los mas débiles. El pez grande se come al pequeño, la ley del más fuerte (realmente el mejor adaptado al entorno) es la única válida. Así, la especie humana se convierte en su propio verdugo, caminando hacia su propio exterminio. Sólo unos pocos se resisten a convertirse en lobos, pero se genera otro problema, pues lejos de adaptarse para hacer frente a los depredadores, se convierten en ovejitas que quieren una vida sin molestias, sin dañar a nadie y en la fe de que ellos tampoco serán atacados. Pero siempre hay un lobo al acecho, que sabe que esa buena persona sucumbirá fácilmente a sus colmillos. Pero un día, las ovejas despertarán y se convertirán en depredadoras de lobos, teniendo como objetivo la eliminación de tales viles criaturas para instaurar ún orden más humano y racional.
Yo estoy despertando: ¿quién quiere seguirme?

1 comentario:

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola amigo:
Buscando a blogueros de Barakaldo he dado con tu sitio. He leído un poco y este texto me ha parecido interesante. Bueno, yo soy un poco más optimista que tú. Espero que salgamos pronto de este período oscuro de la historia, marcado por la llegada de Jesus, y entremos en uno mejor donde la espiritualidad vuelva a la tierra. Un abrazo:
Tadeo